- Diario son asesinadas dos mujeres en México.
- Más de 730 mujeres al año se calcula que sufren muerte violenta en el país.
- Entre el 75 y 76 % de los homicidios de mujeres quedan sin resolver ni se detiene al culpable.
- Los jueces recientes, sin experiencia, tienen mucho trabajo por resolver…
- Hay cientos de mujeres de todas las edades desaparecidas… Uf, uf y más uf.
La violencia contra las mujeres es una constante en nuestra sociedad, y para cualquier gobierno —en especial para la recién electa presidenta Claudia Sheinbaum— erradicarla será un gran reto.
Haciendo un poco de historia, recordarán ustedes que, por circunstancias de vivir un hecho terrible, la señora Isabel Miranda de Wallace —a mi juicio— se convirtió en la primera mujer o mamá buscadora. Es decir, una mujer que, por la violencia sufrida hacia su hijo —quien nunca fue encontrado— se vio obligada a investigar y enfrentar amenazas de muerte por parte de quienes lo desaparecieron. Este tipo de amenazas y ejecuciones que les cuestan la vida a las madres buscadoras son frecuentes. Usted puede investigar cuántos casos han terminado con mujeres —madres o hermanas de personas desaparecidas— asesinadas.
En el caso de la señora Isabel Miranda de Wallace, el dolor y sufrimiento de esta madre y su familia fue tan desgarrador que ella misma decidió buscar justicia. Esto ocurrió como consecuencia de ver que las autoridades de investigación policiaca y el Ministerio Público, a su juicio, prácticamente no hacían nada para esclarecer el secuestro y posterior desaparición y crimen de su hijo. Según recuerdo, los secuestradores le enviaron fotos de él siendo torturado, sentado en el piso en calzoncillos blancos, con sangre y los ojos vendados. ¡Cuánta crueldad! ¿Verdad? De no haber hecho ella nada, el caso se habría quedado como un delito más, impune y sin resolver. De ahí que haya cobrado importancia la labor que realizó para detener a los presuntos responsables, entre ellos algunos que, por su condición económica, estaban protegidos por las autoridades, y otros que incluso formaban parte —según se dice— de los equipos de investigación de algunos comandantes de la policía. ¡Hágame usted el recanijo favor! Es decir, ¡la iglesia estaba en manos del mismo chamuco!
En 2023, por otra parte, la periodista Valeria Durán denunció que en México la impunidad en los delitos de feminicidio alcanza el 76 %. Como reportera de MCCI, explicó que de los 7,246 feminicidios registrados en el país en los últimos diez años, menos del 25 % han terminado en una sentencia condenatoria.
La muerte y quema de los cuerpos de dos jóvenes en Topilejo, en la alcaldía de Tlalpan, reavivaron el fuego y abrieron una vez más el debate sobre la violencia que enfrentan las mujeres en la sociedad mexicana.
La Ciudad de México, gobernada por Clara Brugada —de quien se dice que es centroamericana de nacimiento—, miembro del partido Morena, presenta junto al Estado de México, gobernado por Delfina Gómez, la más alta tasa de asesinatos de mujeres (feminicidios). Me refiero a muertes violentas. Sus Fiscalías Generales de Justicia han sido incapaces de resolver estos asesinatos y desapariciones de mujeres de todas las edades. Son cientos de denuncias y carpetas de investigación sin resolver que se les acumulan.
Como abogado, considero absurdo el término ’feminicidio’, porque de acuerdo con el tipo penal y el lenguaje jurídico usual en el mundo, se trata de homicidios de mujeres. Pero en México, que gusta de ser creativo, estrambótico y exótico, recientemente en un curso de posdoctorado del CESCIJUC, un ponente español nos dijo: ’No sé por qué en México se dice feminicidio (aunque aquí se justifica dizque por razón de género), si estamos ante la pérdida de la vida de una mujer y, en consecuencia, ante un homicidio simplemente hablando’. Sin embargo, en nuestro país justificamos el término diciendo que es por razón de género. Ahora también tenemos los de transgénero. En fin, nuestro catedrático no sabe que ’los mexicanos somos bien fregones para ponerle nombre a los delitos’… Jejeje.
En el caso de las dos mujeres asesinadas y quemadas en Topilejo que mencioné al inicio, la situación es muy delicada, ya que en la Ciudad de México y en el país no hay registro ni denuncia de su desaparición. Lo que sí es grave, porque estamos ante la posibilidad de que estas dos mujeres sean extranjeras. Por sus características, se dice que las autoridades piensan que podrían ser centroamericanas, lo que coloca a México en un dilema y en un grave problema de responsabilidad ante la comunidad internacional.
No podemos olvidar que ya ha habido asesinatos de mujeres extranjeras, como el caso de la joven venezolana Kenni, quien denunció a su novio y expareja por haberla golpeado y amenazado de muerte. Existen dolorosos audios y videos que documentan el martirio que sufrió. Por cierto, ese asesinato no se ha resuelto ni se ha detenido al asesino, aunque está plenamente identificado y señalado por la víctima. Este desgraciado dice, al parecer en un audio: ’Las maté a todas, ahora sigues tú’. A pesar de las denuncias de la víctima, nadie la ayudó, y este cruel sujeto finalmente la mató. Lo mismo sucedió con la venezolana Génesis Gibson. Todos estos casos de mujeres centro y sudamericanas asesinadas evidencian que en nuestro país hay impunidad y protección a los asesinos.
Y como normalmente estos asesinatos no se investigan ni hay familiares que presionen a las autoridades para obtener justicia, una vez que termina el escándalo mediático, se olvidan y archivan sin detener nunca a los criminales. Son muy pocos los casos resueltos, como sucedió con Génesis, tanto por la Fiscalía de la Ciudad de México —con su ex titular, Lic. Ulises Lara— como por la del Estado de México —con su titular, Lic. José Luis Cervantes—. Lo que demuestra que se acumulan y se suman los casos de mujeres asesinadas (feminicidios) en la Ciudad de México y el Estado de México sin resolver.
Claudia Sheinbaum llegó a señalar en su campaña que, durante su administración como jefa de gobierno de la Ciudad de México, hubo cero impunidad para los responsables de feminicidios. Sin embargo —y espero que no se ofenda— las estadísticas demuestran que muchos homicidios de mujeres durante su gestión han quedado sin resolver. Aclaro: no dudo que ella y Ernestina Godoy hayan hecho su mejor esfuerzo por hacer justicia, pero lo cierto es que no se logró.
Tan es así que Valeria Durán, reportera de MCCI, explica que de los 7,246 feminicidios registrados en el país en los últimos diez años, menos del 25 % han terminado en una sentencia condenatoria. Lo que nos hace ver, en su trabajo periodístico, que en México la impunidad en los delitos de feminicidio es del 76 %.
Por lo tanto, sin querer contradecir a mi admirada Claudia Sheinbaum, diré —sin equivocarme y con tristeza— que los homicidios de mujeres o ’feminicidios’ siguen en aumento y multiplicándose, aunque el gobierno federal y los gobiernos estatales en México lo nieguen.
La violencia contra las mujeres sigue al alza en México.