La opinión de Luis Manuel Arce Isaac

Trump con la antorcha encendida entre barriles de petróleo

Trump con la antorcha encendida entre barriles de petróleo
Política
Marzo 19, 2026 10:34 hrs.
Política ›
Luis Manuel Arce Isaac › Informativo Nacional

1,234 vistas

Los altos precios internacionales del crudo se extienden como mancha de petróleo en el océano, y lo más peligroso es que el presidente Donald Trump, como Nerón moderno, tiene en sus manos una antorcha encendida mientras una mueca de frustración y temor al mismo tiempo, le deforma su boca.
El hombre que prometió liquidar a Irán de forma absoluta en menos de 72 horas, se siente acorralado y no hay manera de que dé pista de una salida inmediata, más allá de seguir lanzando bombas y cohetes a la par de Israel, insultar a María Santísima, y fajarse hasta con su propia sombra, a la cual debe maldecir mil veces por haberlo dejado meterse con Irán.
De lo que no hay dudas es de que desde la apreciación de que Irán no se rendirá y les es imposible definir tiempo y espacio para conseguir una dudosa victoria, y sorprendidos por la abundante y efectiva respuesta islámica, rompieron una suerte de acuerdo no declarado de no tocar la infraestructura petrolera, pero el fracaso los llevó a convertirlas en objetivos principales
Ello complicó con conocimiento de causa el mercado, no solamente por el alza de los precios, sino sobre todo por el suministro del hidrocarburo. La perspectiva es mala, y se puede asegurar que ya estamos ingresando a la temida crisis energética que no tendrá nada que ver con la de 1973 la cual se produjo sin una guerra tan intensa y abarcadora como esta.
Como botón de muestra, en una operación de gran alcance, la Guardia Revolucionaria lanzó misiles Qadr, Emad y Khorramshahr contra la Quinta Flota de la Armada de EEUU, reportando impactos precisos, y simultáneamente en las refinerías de Haifa y Rishon LeZion, de suma importancia ambas, además de centros logísticos y de almacenamiento de combustible en el área de Ben Gurion, golpeando la capacidad operativa del agresor.
No hay quien dude que fueron Estados Unidos e Israel quienes dieron ese vuelco a la guerra por dos causas. La primera, no poder cambiar por la fuerza el estatus del estrecho de Hormuz controlado por Irán, la segunda, la certidumbre de que Teherán no se dará por vencido y la elección es aniquilarlo sea como sea, empezando por acabar con su infraestructura petrolera y de gas, es decir, su fortaleza.
Ese criterio quedó en evidencia con el ataque impensado a la isla de Gharg, de donde sale el 90 por ciento del petróleo comercializado por Irán. Fue una decisión aventurada y desesperada, la cual Europa y el mundo no han criticado ni denunciado como en realidad se merece, y demandar a Trump y Netanyahu por la crisis que han desatado.
Resultado: menos petróleo en los mercados, consecuentes aumentos inmediatos del barril hasta 10 por ciento y más, pérdidas grandes para los importadores y ganancias desmesuradas para los exportadores fuera del golfo, como Reino Unido que aumentó sus ganancias en más de un 10 por ciento con su crudo Brente del Mar del Norte, y Rusia.
El enemigo cometió un grave error al atacar la infraestructura energética iraní, lo sabe, pero no lo confiesa, y no los sorprende la constatación de lo que les respondió Teherán de que la represalia sería a gran escala, y esa advertencia ya está en marcha y aún no ha concluido.
Todo eso se ha convertido sicológica y emocionalmente, en una gran frustración para Trump por el alto costo que pagará y está pagando, y de su socio Netanyahu, escondido en sus laberínticos túneles, temerosos de andar como sus adversarios, a la luz del día y expuestos a los planes de asesinato.
Ambos están enfadados con la Europa otanista por no querer arriesgar sus buques en el Estrecho de Ormuz, ni meterse a fondo en el conflicto; y con otros porque no les permiten usar sus bases militares en función de la agresión conjunta con Israel; algunos porque rompen la obediencia de cercar a Rusia y no comprarle petróleo, y ahora violento porque después de ’autorizar’ a Putin a venderlo, el líder del Kremlin le contesta que ni piense en eso. La UE está con malas perspectivas: ni petróleo ruso, ni del golfo.
Frustrado porque en lugar de que el mundo bursátil tomara iniciativas para que la crisis petrolera no afectara las transacciones, se abroquela en sus miedos para evitar que los escombros de las bolsas de valores a las que las está conduciendo Trump, les caigan en la cabeza debido a que Estados Unidos no las va a sacar de la crisis que se avecina, ni está en su ánimo impedir que queden sepultadas bajo el alud de quiebras por la caída de los índices de mercado.
Inquieto y temeroso, también, por la fragilidad que está mostrando el dólar en el sistema monetario pues, aunque el barril amenaza con llegar y sobrepasar los 200 dólares, serán comprados en otras monedas, y muy poco con el billete verde.
Enfermo, como los siquiátricos, porque jamás pensó que una guerrerita de máximo tres días, se convirtiera en una guerrerota que ya saltó las fronteras del Oriente Medio y no hay manera de ocultar sus terribles consecuencias, y sus consecuencias sobre el petróleo se generalizarán a todos los sectores económicos con incrementos de la guerra comercial.
Los ponen nerviosos las noticias de las caídas de las bolsas de valores, de las de dificultades inmediatas, más adelantadas que pronosticadas, de la Reserva Federal que van a alterar las tasas de interés, el aumento desmesurado de los fletes por la escasez de carburantes, los pasajes aéreos y por carretera, de la gasolina, las tarifas eléctricas, todo como base para una explosión de precios en alimentos, medicinas, servicios domésticos, y hasta del papel sanitario, que tienen estresada a media humanidad, ya cansada de su mala presidencia repudiada hasta por sus aliados.
Abrumado con todos esos reveses, Trump grita ahora malhumorado y rezongón que
"no necesitamos el estrecho de Ormuz" poque casi nadie lo secundó. Todo eso repercute en el plano interno.
Está muy temeroso porque la guerra en Irán le está pasando cuenta política más onerosa y rápida de lo que nunca imaginó. Sabe que la economía estadounidense no anda bien y el compatriota que votó por él creyendo en sus promesas de mejoras económicas, se siente engañado y reniega de haberlo apoyado. Su índice de aceptación es incluso más bajo que los de George W. Bush y Richard Nixon.
Esa realidad lo impulsa a gritar a todo pulmón la mentira de que los altos precios del petróleo que tiene en ascuas a todos, acarrearán ganancias por montones de millones de dólares a Estados Unidos por ser el mayor exportador de crudo, pero no es cierto. Su producción cercana a los 14 millones de barriles diarios (mbd) gracias al fracking, no cubren los 20,5 mbd que consume y ese déficit de 6.5 mbd tiene que importarlo.
EEUU es el mayor exportador de crudo, pero la gran parte de los 10 mbd que comercia es para comprar crudo y suplir los déficit, pero de ese intercambio comercial no sale tan beneficiado como él dice con montones de millones de dólares poque el proceso de producción del fracking es sumamente caro y su barril de petróleo es de los más costosos del mundo. Para que se tenga una idea: mientras a México llenar un barril le sale en menos de 14 dólares, a Estados Unidos le promedia 70, aunque hay zonas que lo consigue más bajo, entre 40 y 60.
Teóricamente le convendría un precio alto de mercado para con la venta del que no puede refinar, unos 10 millones de barriles, compense los costos de fracturación de piedras donde está el bitumen, pero casi no le funciona porque el déficit de 6.5 mbd que ya dijimos es demasiado grande y el superávit de 1.6 mbd en el intercambio, relativamente poco. Así que Trump le miente allí también a sus electores.
Esa presunta ganancia por superávit en el trueque se relativiza y, además, no tiene más incidencia económica que el de amortizar costos en las compras para cubrir el déficit. Significa que, a los precios anteriores a la guerra con Irán, el gasto de 650 millones puede ahora subir a casi mil millones. Pero lo que más le atormenta que, según los cálculos del propio gobierno, el fracking se agota y sus reservas calculadas mermarán tanto que dejará de ser exportador neto en solamente seis años y su balanza comercial petrolera será deficitaria. A ello responde su obsesión por el petróleo de Venezuela y del de Irán.
Súmenle a todo esto los malos resultados económicos de su administración con un crecimiento del último trimestre de 2025 de la mitad del 1,4% proyectado, los ajustes a la baja del gasto en consumo personal del 2,5% a solo 2%, lo cual significa un deterioro del mercado laboral, bajos salarios acompañados de menor poder adquisitivo que están llevando a nuevos recortes de los tipos de interés, y todo ello ligado a la guerra en Irán y la inamistosa diplomacia que el país práctica con el neófito Marco Rubio en el Departamento de Estado, y se tendrá una respuesta de su enloquecimiento.
Lo que más lo acongoja es que se trata de un proceso no coyuntural, sino estructural, atinente a su administración, y la gente, los votantes, se han dado cuenta, y eso apunta a un desastre para los republicanos en las elecciones de medio tiempo en noviembre de este año.
Debería serlo ya porque su base popular, el grupo MEGA. dejó de ser monolítico con la guerra de Irán y lo acaba de fracturar más todavía la renuncia del director del Centro Nacional Antiterrorista y segundo de la Dirección de Inteligencia, Joe Kent, un hombre clave en su campaña electoral, de quien no se puede hablar de traición, sino de desengaño y toma de conciencia de haber librado una lucha en favor de un mentiroso empedernido.
En suma, la guerra se ha convertido en un lastre político para Trump y para Netanyahu. El primero, tratando de revertir de la peor manera la tendencia a ser descalificado incluso antes de las elecciones intermedias de noviembre, y el otro, viviendo en su bunker bajo tierra, atemorizado de que en algún momento la Corte Penal Internacional le pueda echar el guante y hacerle pagar todos sus crímenes de guerra.

Ver nota completa...

Escríbe al autor

Escribe un comentario directo al autor

G-Y68CNH823N

Trump con la antorcha encendida entre barriles de petróleo

Éste sitio web usa cookies con fines publicitarios, si permanece aquí acepta su uso. Puede leer más sobre el uso de cookies en nuestra política de uso de cookies.
G-Y68CNH823N