El Sistema de Transporte Suburbano volvió a incrementar sus tarifas y, de manera paralela, introdujo nuevos sensores en la estación Buenavista que han comenzado a rechazar tarjetas de acceso consideradas ’antiguas’.
Escribió el capitán tigre en su cuenta de Facebook, que compartió en el grupo de noticias del Estado de México.
De acuerdo con testimonios de usuarios, en una sola fila de ocho personas, tres o cuatro recibieron el mensaje de ’tarjeta inválida’ al intentar ingresar. La única solución ofrecida por el personal del Suburbano fue la compra de una tarjeta nueva, sin posibilidad de recuperar el saldo existente en las anteriores.
Este procedimiento ha generado inconformidad entre pasajeros, quienes señalan que millones de pesos en saldos residuales quedan en manos de la empresa cada vez que se modifica el sistema de acceso. Para los usuarios, se trata de una doble carga: pagar más por el servicio y perder el dinero ya depositado en tarjetas que dejan de ser aceptadas.
Organizaciones ciudadanas advierten que esta práctica constituye una forma de obsolescencia inducida y exigen transparencia sobre el destino de los recursos acumulados. Mientras tanto, la percepción general es clara: los costos suben, la calidad baja, y la confianza en el servicio se erosiona.