Decenas de habitantes de las colonias Condesa, Roma, Juárez y otras zonas tradicionales de la capital salieron a las calles este fin de semana para protestar contra el acelerado proceso de gentrificación que, según denuncian, está provocando el desplazamiento forzado de miles de familias y la pérdida de la identidad cultural barrial.
Los manifestantes caminaron por avenidas principales portando carteles con consignas como ’No somos turistas en nuestra propia ciudad’ y ’CDMX no se vende, se defiende’, haciendo visible su inconformidad ante el incremento desmedido de rentas, la proliferación de plataformas como Airbnb y la falta de regulación efectiva por parte de las autoridades.
> ’Ya no podemos pagar los alquileres. Nuestra colonia ahora tiene más cafeterías para extranjeros que mercados para vecinos’, señaló Sandra Ramírez, vecina de la Narvarte desde hace más de 20 años.
Estudios recientes muestran que más de 20,000 hogares son expulsados anualmente de la capital debido al aumento en los costos de vivienda. Algunos departamentos en zonas como la Condesa alcanzan precios superiores a los 50,000 pesos mensuales.
Vecinos acusan también una transformación cultural forzada: muchos negocios ahora operan predominantemente en inglés y están orientados a atender a nómadas digitales, dejando a la comunidad tradicional en segundo plano.
En respuesta, autoridades locales afirmaron que se trabaja en un paquete de medidas para regular el mercado inmobiliario y proteger el derecho a la vivienda, aunque aún no se han ofrecido detalles específicos. La jefa de Gobierno, Clara Brugada, aseguró que ’el desarrollo urbano no puede estar desligado de la justicia social’.
Mientras tanto, colonias como Tacubaya y Lomas de Sotelo comienzan a mostrar señales de un fenómeno que, para muchos, representa el rostro más visible de una ciudad que, bajo el pretexto de modernizarse, olvida a quienes la construyen día a día.