Este cuadro Composition with Red, Blue and Yellow, de Piet Mondrian, pintado en 1921, puede parecer muy simple, pero en realidad fue una propuesta muy audaz para su tiempo.
Mientras muchos artistas seguían pintando paisajes o retratos, él apostó por algo totalmente distinto: líneas, colores y equilibrio como forma de expresar una idea más pura y universal.
Eso lo volvió parte de una revolución artística. Su valor no está en que se vea complicado, sino en lo que significó y en todo lo que inspiró después.
De hecho, obras muy parecidas de esa etapa han alcanzado precios enormes: una de 1922 llegó a venderse en 47.56 millones de dólares.
Así el arte, que sea buen mates @inakiaa