DEJAR HACER Y DEJAR PASAR A LOS NEOLIBERAL:

PÉNDULO POLÍTICO

Emiliano Carrillo Carrasco

PÉNDULO POLÍTICO

Gobierno

Octubre 07, 2019 22:50 hrs.
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Emiliano Carrillo Carrasco › Informativo Nacional

’[Hay] una distancia muy marcada entre la retórica política del presidente de México y sus acciones económicas. Todo parece indicar que en el discurso AMLO será un líder radical, pero macroeconómicamente será un jefe de Estado responsable’.
La teoría marxista del desempleo, basada en la teoría del ejército industrial de reserva, proporciona una explicación de los niveles de desempleo prolongados más sólida que la visión keynesiana, que atribuye la plaga del desempleo a las "equivocadas" o "malas" políticas neoliberales. El despertar del siglo XXI, estable la era cibernética y la mitosis del consumo y a una población de pérdida de sus valores endógenos y exógenos a la tabla de la oligarquía ser cautivo de cada uno, como persona de consumo. La teoría marxista de los salarios de miseria o subsistencia ofrece una explicación más convincente de cómo y porqué esos bajísimos niveles salariales y el predominio generalizado de la pobreza en todo el país pueden ir acompañados de grandes beneficios empresariales y/o el crecimiento de los mercados de valores. Lo más importante, la idea marxista de que los programas de protección económica significativos y duraderos solo pueden llevarse a cabo con la presión de las masas - y siendo coordinada globalmente - ofrece una solución mucho más lógica y prometedora al problema de las dificultades económicas de la abrumadora mayoría de la población mundial que los paquetes de estímulos keynesianos a nivel nacional, puramente académicos y esencialmente apolíticos. Las políticas públicas son algo más que simples decisiones administrativas o técnicas; son, sobre todo establecer las formas de distribución, desarrollo y crecimiento en base a las acciones bilaterales de lo poder económico y político, dependiendo al mercado y reglas de acción por el Estado mexicano.

La transición del keynesianismo a la economía neoliberal tiene raíces mucho más profundas que la pura ideología; que la transición comenzó mucho antes de que Reagan en estados Unidos de América y con la mujer británica Margaret tacher ’Mujer de Hierro’ que representan al poder financiero global y que por medio de del control de los Estados soberanos podrían implementar sus acciones de privatizar lo público a su máxima expresión y la perdida de la las soberanías e identidad ; que la confianza keynesiana en la capacidad del gobierno para re-regular y revitalizar la economía mediante políticas de gestión de la demanda descansa en la percepción esperanzada de que el estado puede controlar el capitalismo.
La teoría marxista del empleo y el desempleo, basada en la teoría del ejército industrial de reserva, proporciona una explicación más sólida de los prolongados y elevados niveles de desempleo que la visión keynesiana, la cual atribuye la plaga del paro a las "políticas equivocadas del neoliberalismo". La explicación que ofrece la teoría marxista de cómo y porqué los niveles salariales de miseria y el predominio generalizado de la pobreza pueden ir acompañados de grandes beneficios y una mayor concentración de la riqueza, resulta mucho más convincente que la que aportan las ideas keynesianas, según las cuales las altas tasas de empleo y los elevados salarios serían condiciones necesarias para un ciclo económico expansionista. Los cambios estructurales reales en las condiciones económicas y el mercado, tanto a escala nacional como internacional.
Las políticas New Deal/socialdemócratas se pusieron en marcha inmediatamente después de la Gran Depresión, cuando tanto los trabajadores y otras organizaciones de base políticamente conscientes como las condiciones económicas favorables del momento volvieron efectivas esas políticas de distribución y crecimiento.

La globalización, primero del capital y después de la fuerza de trabajo, lo que hizo que las políticas económicas de corte keynesiano dejaran de resultar atractivas para la rentabilidad capitalista, y loque propició el ascenso de Ronald Reagan y las políticas neoliberales de austeridad económica del ¡como desmantelar el estado de bienestar! Desde Chicago se extendiera un espíritu de laissez-faire que afectó a políticos de todos los partidos y los convenció de las ventajas de los mercados libres. (...) Los mecanismos keynesianos de regulación financiera (controles de capital y tipos de cambio regulados) no pudieron resistir la expansión del crédito internacional desregulado, los Euromercados, que pasaron a dominar las finanzas internacionales.
El dólar estadounidense (y en menor extensión el oro) era, en líneas generales, el único medio de comercio y crédito internacional. Bajo esas circunstancias, los préstamos internacionales se realizaban principalmente a través del Fondo Monetario Internacional (FMI) y los bancos centrales de los países prestatarios/beneficiarios de los préstamos, de ahí la aplicabilidad de controles.

Los dos factores principales que contribuyeron de manera significativa a la drástica inflación de los mercados financieros internacionales fueron (a) el crédito internacional generado por ordenador, y (b) la inmensa proliferación de Eurodólares, esto es, dólares estadounidenses depositados en bancos extranjeros. El crédito/las finanzas mundiales han crecido tantísimo durante las últimas décadas que han vuelto prácticamente inútiles los controles y las regulaciones internas o nacionales: Los críticos de las finanzas internacionales han hecho varias propuestas para estabilizar el sistema y adecuarlo a los propósitos del desarrollo económico y social. Dichos controles, en muchos casos, no fueron eliminados hasta los años noventa. Sin embargo, los depósitos bancarios internacionales y los activos financieros en el extranjero son ahora tan grandes que sería difícil hacer cumplir tales controles oligárquicos del poder económico.

De hecho, la razón principal para deshacerse de dichas regulaciones fue precisamente que no podían hacerse cumplir. Schütz (1977) afirmó que "las políticas del gobierno que afectan a los mercados en nombre de la imparcialidad y la equidad son necesariamente ineficientes", y que tales políticas "iban a perjudicar a las personas que los responsables de las políticas trataban de proteger, y a desestabilizar la economía privada en el proceso".

La eficiencia del modelo keynesiano, por lo tanto, se apoya en gran medida en una esperanza, o una ilusión, puesto que la relación de poder entre el estado y el mercado/capitalismo es normalmente la inversa. La realidad es que los productores estadounidenses dependen cada vez menos de la fuerza de trabajo doméstica de la economía mexicana al desmantelar las estructuras de EDO.
El segundo problema radica en que los salarios y los beneficios son categorías a nivel micro o de empresa, establecidas por empleadores individuales o directores de empresa, no por los estrategas a nivel macro o nacional de la demanda agregada (como ocurre en una economía de planificación centralizada). Los productores individuales (grandes y pequeños) ven los salarios y las prestaciones, en primer lugar, como un coste de producción que debe ser minimizado a toda costa; y solo de forma secundaria, o nunca, como parte de la demanda agregada nacional que puede contribuir (indirectamente) a la venta de sus productos. Marx caracterizó la disposición y la capacidad del capitalismo para crear una gran masa de desempleados (con el fin de conseguir una clase trabajadora mayoritariamente pobre y dócil) como "pauperización" y sumisión de la fuerza de trabajo. Produce una acumulación de miseria proporcional a la acumulación de capital.


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