Maullidos Urbanos
Gato de Barrio
Un nuevo aumento de precio ahora de un artículo de primera necesidad ya se fragua y, pese a los esfuerzos de las autoridades, resultará casi inevitable se cumpla con lo anticipado por el Consejo Nacional de la Tortilla (CNT), al revelar que el precio del kilogramo subirá cerca de cuatro pesos, lo cual es una alerta social, pues se trata de un producto de la canasta básica.
Este incremento se suma a otros ya consumados como el del jitomate, las gasolinas magna, premium y diésel, el combustible y los boletos de aviones, principalmente, todo lo cual confluye para incrementar la de por sí ya alta inflación en México, la cual asciende a 4.59% anual, impulsada por el aumento en los precios de frutas, verduras y servicios, con un incremento de 4.02% respecto a febrero y se mantiene por encima del rango objetivo de Banxico que es de 3%, con presiones persistentes en lo no subyacente.
Incluso los acuerdos establecidos con diferentes organismos empresariales, productores y distribuidores no han funcionado debidamente. Por ejemplo, en el caso del jitomate, incluido en Pacic (Paquete Contra la Inflación y la Carestía), estrategia conjunta entre el Gobierno Federal y el sector privado, iniciada en mayo 2022, para estabilizar los precios de 24 productos básicos y servicios, a fin de proteger el poder adquisitivo familiar ante la inflación. Por ello su precio ya ronda los 60 pesos el kilogramo, cuando antes costaba mucho menos de 40 pesos.
Por su parte, el Consejo Nacional de la Tortilla (CNT) señaló que el precio del kilogramo subirá alrededor de cuatro pesos, aunque por el momento no llega a todos los estados. Así, entre otros sitios el costo de este producto ya va desde los 33.29 pesos en Mexicali, 32.17 pesos en Hermosillo; y 31.83 pesos en San Luis Río Colorado. En contraste las ciudades más baratas son Xalapa a 15.75 pesos, Puebla a 16.50 y Tlaxcala a 17.00 pesos.
Pero el caso más grave es el de las gasolinas, ya que el pacto para contener sus precios solo ha servido a medias, aunque para ello se han incrementado los apoyos fiscales para la magna y el diésel, lo cual representa un boquete de cinco mil millones de pesos semanales a las finanzas nacionales. En el caso de la premium, la presidenta Claudia Sheinbaum aconsejó usar magna, lo cual no es posible en muchos motores porque se dañarían en caso de hacerlo.
Para el diésel, el acuerdo es fijar como tope los 28.30 pesos, pero gasolineros no han cumplido con ese compromiso, por lo cual Iván Escalante, procurador Federal del Consumidor (Profeco), ya coloca lonas en gasolineras que han elevado demasiado su precio, para denunciarlos ya que en algunos sitios llega a rebasar ampliamente los treinta pesos.
Lamentablemente hay factores externos, como la insensata guerra iniciada por Donald Trump, presidente de Estados Unidos en contra de Irak, situación que no solo ha trastornado el mercado mundial del petróleo, también el panorama político mundial, lo cual deja fuera todas las posibles acciones del gobierno mexicano.
Incluso ya se habla de recortes al gasto público para poder mantener los recursos asignados a los programas sociales, pero lo que deberían suceder sería mejor recortar los subsidios a las faraónicas obras iniciadas por Andrés Manuel López Obrador, que consumen altos recursos y no generan utilidades económicas que sí resulten útiles al país.