Maullidos Urbanos
Gato de Barrio
Ante la ausencia Hugo Aguilar Ortiz, ministro presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, debido a que acudió a la ceremonia del 111 aniversario de la Fuerza Aérea Mexicana, la sesión del Pleno de la Suprema Corte de Justicia del martes fue encabezada por Lenia Batres, aunque no fue una experiencia positiva, incluso manifestó parcialidad en un caso.
El intenso debate se centró en la eliminación del requisito de cinco años de convivencia mínima para acreditar el concubinato que exige la Ley del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado, a fin de acceder a una pensión y servicios de salud del ISSSTE, como ya sucede con los derechohabientes del Instituto Mexicano del Seguro Social.
Con seis votos a favor y en contra los de las ministras Batres Guadarrama y María Estela Ríos González, se aprobó modificar el criterio establecido por la anterior integración del Alto Tribunal, al considerar ’que se está ante una nueva realidad y nuevos modelos de familia’.
Incluso se recordó que en los estados del país se han aplicado diversas regulaciones para el concubinato: en Jalisco, Querétaro, Durango, Chiapas se ha fijado que debe tener una n duración de tres años; en Zacatecas, Aguascalientes, Tamaulipas y Ciudad de México son dos años; y en el caso del Estado de México y Tabasco, apenas de un año.
Durante el debate Batres Guadarrama intervino diez veces para rechazar el criterio, al argumentar que el concubinato generaría un riesgo presupuestal para el sistema de pensiones del ISSSTE, porque ’cualquier persona podría reclamar dicho carácter sin exigencias temporales objetivas, en tanto, todas y todos somos potencialmente personas concubinas de otras, lo que pudiera multiplicar exponencialmente el número de personas beneficiarías de este derecho al punto de impedir una previsión razonable de cargas pensionarias futuras.’
Sin embargo, tan insistentes participaciones para estar en contra de la iniciativa, pareció más una defensa del ISSSTE, organismo dirigido por su hermano, Martí Batres, que pensar en el beneficio de sus derechohabientes, lo cual podría calificarse como un claro conflicto de interés, razón por lo cual ’la ministra del pueblo’ debió excusarse y no participar en la discusión.
Pero ese no fue el único momento incómodo para ella. Ante el anuncio de la ausencia justificada de Aguilar Ortiz, varios ministros le propusieron mejor esperarlo a que presidiera la sesión, pero no accedió. Por ello, Batres llegó temprano a la reunión, después convocó a los demás integrantes para que bajaran al Pleno, pero como no lo hacían, entonces molesta comenzó la sesión con solo dos magistrados, es decir sin la mayoría de ellos.
Estas situaciones, más otras en las que se ha involucrado Batres apenas son un anticipo de lo que le espera –no solo a ella, sino a todos los mexicanos y al sistema judicial mexicano–, a partir del 1 de septiembre de 2027, cuando tras terminar el periodo de Aguilar Ortiz ella asuma la presidencia de la SCJN. Entonces se verá si es capaz no solo de encabezar, sino dirigir adecuadamente el Poder Judicial.