Tiene el peso de una puerta que se cierra. Mientras Jerusalén sigue su ritmo, Judas da un paso oscuro: busca a los sacerdotes y acuerda entregar a Jesús por treinta monedas de plata. No es solo un trato; es el instante en que la traición toma forma y la Pasión se acerca sin vuelta atrás.
Por eso, la tradición cristiana lo recuerda como el Día de la Traición o del Espía. Más que un episodio bíblico, representa uno de los gestos más dolorosos de la historia sagrada: cuando la cercanía, la confianza y la fe fueron heridas por el precio del miedo.
Que sea un gran miércoles @inakiaa