El conflicto entre creador y creación ha sido un tema recurrente en los mitos fundacionales y un leitmotiv cada vez más presente en las mitologías modernas que nos traen la literatura, los cómics, el manga y el cine.
Con "Frankenstein", el mexicano más querido del mundo que es Guillermo del Toro nos ha preparado su propia versión de la obra inmortal de Mary Shelley, que de seguro lo llevará al podio en la Noche de los Óscares. Por ahora, la película ya tiene cinco nominaciones a los Globos de Oro, incluyendo Mejor Película y Mejor Director.
Si bien en las mitologías religiosas es la criatura quien se rebela de su creador, en los mitos contemporáneos es el creador quien rechaza su creación, más por egoísmo que por el terror de su propio poder. En consecuencia, la criatura se vuelve antagonista de su propio creador debido al estado de soledad en que lo deja postrado ese abandono.
Se trata de un conflicto ancestral y contado de diversas maneras, desde el Popol Vuh hasta las actuales novelas, filmes y series sobre robots, y cuya profundidad temática le brinda a nuestro cineasta favorito la enorme posibilidad de narrarnos una historia que creíamos conocer.
Con esta cinta, Guillermo del Toro centra su oficio cinematográfico en un monstruo diferente: el del egoísmo humano, un tema que ha manejado antes con enorme acierto, por ejemplo en "El callejón de las almas perdidas".
"Frankenstein" y sus 150 minutos de metraje ya se pueden disfrutar en la plataforma de Netflix.