’La voz de México’
Locutor René Narváez
*Madrid España sede de la entrega del premio
FRACTALES DEL CAMBIO
Hay momentos en la vida que no solo celebran un logro personal, sino que abren un espacio para mirar más lejos: hacia las comunidades, hacia la historia que estamos escribiendo y hacia el impacto que cada uno puede dejar en su entorno.
El reconocimiento Fractales del Cambio, que el Instituto Latinoamericano de Estudios de Postgrados (ILEP) entregará este 29 de noviembre en el Hotel Chamartín, en Madrid, es uno de esos momentos.
Coincidir con tantas personas maravillosas que han trascendido en su diario vivir y quehacer profesional es un honor, con humildad lo digo como la voz de México me llena de orgullo conocerles y coincidir en este evento tan importante y emotivo, enhorabuena y mucho éxito a todos…
El ILEP concibió esta distinción desde una metáfora poderosa: cada persona galardonada es vista como un fractal, una unidad singular que, desde su esencia y su trabajo, contribuye al cambio de la humanidad. Que sean 18 reconocidos, en correspondencia con las 18 letras de Fractales del Cambio, no es casualidad: es un recordatorio de que la transformación nace de muchas piezas que, al unirse, forman un diseño mayor.
Esta segunda edición, que sigue a la primera realizada en Costa Rica, convoca a 18 personas de distintos países: España, México, Perú, República Dominicana y otras naciones hermanas. Cada una representa un ángulo distinto del cambio, una trayectoria que, desde sus propias realidades, ha dejado huella en la educación, la salud, la comunicación, la cultura, el liderazgo comunitario y el pensamiento social.
Entre los reconocidos destaca también el Dr. Darío Nin, de República Dominicana, cuyo trabajo en el ámbito de la salud y el desarrollo humano ha sido un referente constante. Su presencia en esta edición evidencia la amplitud de áreas donde el compromiso ético continúa transformando vidas.
Recibir este reconocimiento—y compartirlo con líderes de tantos lugares y disciplinas—no lo entiendo como un premio individual, sino como una invitación a seguir sirviendo, a fortalecer las redes de colaboración y a recordar que el cambio solo es posible cuando muchas voluntades coinciden en la intención de mejorar nuestro mundo.
El ILEP, con esta iniciativa, se convierte en un modelo a imitar. En tiempos en que la sociedad necesita referentes de integridad, trabajo auténtico y conciencia social, gestos como este iluminan caminos y animan a otras instituciones a reconocer, visibilizar y apoyar a quienes impulsan transformaciones reales.
Que este reconocimiento inspire a más organizaciones a honrar la labor de quienes, desde su propio ’fractal’, aportan luz, movimiento y esperanza. Y que cada persona distinguida este día pueda multiplicar su compromiso con la humanidad, comprendiendo que el cambio es un paisaje que construimos juntos