El camino hacia la maternidad comienza en la salud metabólica
Mejorar la salud metabólica antes y durante un tratamiento de fertilidad puede incrementar la tasa de implantación más de cuatro veces, pasando del 13% al 67%. Asimismo, la tasa de embarazo clínico puede elevarse más de nueve veces, al pasar del 6% al 58%.
La salud metabólica se refiere al estado óptimo en el que el organismo regula la energía, las hormonas y los nutrientes, permitiendo que el cuerpo funcione en armonía. No se trata de la apariencia física, sino de cómo trabaja el cuerpo por dentro. Un metabolismo saludable reduce el riesgo de enfermedades crónicas y, al mismo tiempo, prepara al organismo para que la maternidad tenga mayores posibilidades de hacerse realidad.
La fertilidad está íntimamente ligada a este equilibrio. Una actividad metabólica adecuada regula la producción hormonal, el almacenamiento y uso de la energía, así como la respuesta inflamatoria, procesos esenciales para la ovulación y la concepción.
Cuando la salud metabólica se altera, aparecen la resistencia a la insulina, la inflamación crónica y la obesidad, condiciones que afectan directamente la calidad de los óvulos, la receptividad del endometrio y la capacidad de fecundación. Según la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición, más del 75% de los adultos mayores de 20 años en México viven con sobrepeso u obesidad, una de las prevalencias más altas del mundo. Además, las mujeres presentan mayor obesidad (41%) que los hombres (33%). Estos datos evidencian que el entorno metabólico es un reto real para quienes buscan ser madres.
En un tratamiento de fertilidad, mejorar la salud metabólica puede marcar una diferencia decisiva. No solo incrementa las posibilidades de éxito, sino que también protege la salud de la madre y del futuro bebé. La intervención desde la nutrición clínica ha demostrado ser una herramienta poderosa: ayuda a modular la inflamación, mejorar la sensibilidad a la insulina y favorecer un endometrio más receptivo, creando un entorno propicio para que la vida se inicie.
Estudios recientes del Instituto Ingenes confirman la magnitud de este impacto. Al trabajar en la salud metabólica, la tasa de implantación puede pasar del 13% al 67%, mientras que la tasa de embarazo clínico se eleva del 6% al 58%. Estas cifras representan historias de mujeres que, al mejorar su equilibrio interno, encontraron un camino más favorable hacia la maternidad. Atender la salud metabólica no garantiza eliminar las causas de infertilidad, pero sí transforma el entorno en el que actúan los tratamientos.
> “La salud metabólica es como el suelo invisible que sostiene la vida. No elimina las causas médicas de la infertilidad, pero sí prepara mejor el cuerpo para que los tratamientos funcionen. Cuidar la glucosa, las hormonas y la energía interna es darle a la maternidad un terreno más fértil, más receptivo y más pleno. Vemos que la tasa de implantación en tratamientos de fertilidad se multiplica más de cuatro veces, mientras que la tasa de embarazo clínico se incrementa casi nueve veces. Estos datos son señales de esperanza real para millones de mujeres que sueñan con ser madres y que encuentran en la ciencia un aliado para hacer posible ese deseo.”
— Dra. Yúvika Reyes Albarracín, especialista en Salud Metabólica y Longevidad, Instituto Ingenes.
En México, aunque la maternidad se vive cada vez más tarde y con menos hijos que en generaciones anteriores, el deseo de ser madre sigue presente en millones de mujeres. Hoy, la ciencia nos recuerda que cuidar la salud metabólica es una manera de preparar al cuerpo para que ese sueño tenga mayores posibilidades de hacerse realidad. Este 10 de mayo, además de flores y abrazos, es momento de reconocer que detrás de cada celebración hay un futuro posible: el de mujeres que, con apoyo médico y equilibrio interno, buscan abrazar la maternidad en plenitud.