Los gatos suelen cambiar constantemente su lugar de dormir y no es un simple capricho. Lo hacen porque buscan siempre la máxima comodidad, evaluando superficies, alturas y apoyos.
También regulan su temperatura corporal, moviéndose a zonas frescas o cálidas según el clima. Cambiar de sitio les aporta una sensación de seguridad, ya que su instinto los mantiene alertas ante posibles amenazas. Además, su poderoso olfato los lleva a explorar nuevos olores, que resultan irresistibles. Finalmente, variar el lugar donde duermen es parte de su naturaleza curiosa y exploradora, una forma sencilla de mantener su entorno interesante y estimulante.
Que sea un gran martes @inakiaa