A finales del siglo XIX, la mayoría de las salsas vendían en botellas oscuras. No era estética: era conveniencia.
Muchos fabricantes ocultaban ingredientes de baja calidad, restos vegetales y mezclas poco apetecibles.
Henry John Heinz decidió ir en sentido contrario. Convencido de que su kétchup era distinto hecho con tomates maduros, vinagre y especias auténticas tomó una decisión arriesgada: mostrarlo todo.
Eligió botellas de vidrio transparente para que cualquiera pudiera ver el color, la textura y la pureza del producto. Mientras otros pedían confianza a ciegas, Heinz apostó por la honestidad visible. Y cambió la historia del consumo para siempre.
Y así cambio la historia @inakiaa