El amor que ella pensó que le profesaba su pareja, se convirtió en un ciclo de vejaciones y agresiones


Adriana, nombre que usamos para proteger su identidad, sufrió violencia de género durante los últimos 11 años de su vida.

El amor que ella pensó que le profesaba su pareja, se convirtió en un ciclo de vejaciones y agresiones

Derechos Humanos

Marzo 08, 2020 15:12 hrs.
Derechos Humanos Estados › México Estado de México
Michelle López › Informativo Nacional

Adriana, nombre que usamos para proteger su identidad, sufrió violencia de género durante los últimos 11 años de su vida. El amor que ella pensó que le profesaba su pareja, se convirtió en un ciclo de vejaciones y agresiones, tanto físicas como psicológicas.
 
’Desde la primer semana que estuvimos juntos él me empezó a golpear, cuando estaba embarazada, yo tenía siete meses de embarazo cuando él me dio una golpiza que me dejó desfigurada de la cara’, recuerda Adriana.
 
Aunque al paso de los años y ya con dos hijos, ella pensó que su compañero de vida cambiaría y consolidarían una familia, el escenario se recrudeció. Una amenaza de muerte, presenciada por sus pequeños, fue el detonante para romper el ciclo de violencia.
 
’Fue el miedo que me paralizó  y las amenazas que constantemente me decía que si yo lo dejaba él iba a matarme, que al cabo que quién se iba a preocupar por una mujer como yo’, recuerda.
 
A través de una plática impartida en la escuela de su hijo mayor, Adriana se acercó a las autoridades del Gobierno del Estado de México. Ella fue extraída de su domicilio y llevada a uno de los cinco refugios que administra el Consejo Estatal de la Mujer y Bienestar Social (CEMyBS).
 
’Este servicio es muy importante porque hoy ha permitido salvar cientos de vidas de mujeres que se encontraban en riesgo y que el Gobierno del estado les dio un hogar seguro donde restablecer de nuevo y donde reiniciar su vida’, afirma Melisa Vargas Camacho, Vocal Ejecutiva del CEMyBS.
 
A estos refugios, se suman una Puerta Violeta y una Casa de Transición, que desde 2017 a la fecha, han atendido a 362 mujeres y a sus hijos, en total 832 personas se han beneficiado con este mecanismo de protección.
 
’En estos refugios se restablece la salud emocional de las mujeres, se les acompaña legalmente en todo el proceso y en todo el juicio que pueda derivar de una denuncia de violencia de género, de igual manera se restablece la relación con sus hijos, se busca empoderar a las mujeres económicamente para que esto les dé elementos para salir de una vida de violencia que están sufriendo’, asevera la Vocal Ejecutiva.
 
A cuatro meses de su ingreso, Adriana recuerda con valentía la noche cuando salió de su casa, buscando ayuda en las diversas instancias con las que cuenta el Gobierno del Estado de México. En uno de estos refugios, encontró un hogar, donde se le brinda una segunda oportunidad para ella y sus hijos.
 
’Me salí porque él empezó a discutir y empezó a aventar todo como era su costumbre. Estarme insultando. Nos salimos por la noche llegamos al Centro de Justicia que está en Matlazincas y ahí es donde me canalizaron para este lugar. Con los brazos abiertos me han tratado, casi cuatro meses que llevo aquí muy bien me ha servido de mucho en mi persona, he tomado terapias, he aprendido varios oficios aquí estado muy contenta aquí’, finaliza Adriana.
 
Para poder acceder a este mecanismo de protección, las mujeres víctimas de violencia pueden acudir a las Unidades de Atención de las Fiscalías de Atención a Mujeres, llamar a la Línea sin Violencia: 800 108 40 53 o a través del 911, posteriormente se realiza un tamizaje para resguardar la vida de la víctima.
 
’Es un proceso certificado que lo lleva personal que ha sido capacitado, los refugios están abiertos los 365 días del año, las 24 horas del día, una vez que una mujer llama a una de las líneas, acude una unidad de rescate por ellas, que coordinamos con la Secretaría de Seguridad Pública del estado y a través de esta unidad de rescate, es que nosotros extraemos a las mujeres y a sus hijos y las resguardamos’, informa Melissa Vargas.
 
En estos centros, las mujeres en situación de violencia extrema reciben atención multidisciplinaria que incluye asesoría y acompañamiento legal, terapia psicológica especializada, servicio médico, hospedaje y alimentación, así como un área escolar y actividades recreativas para sus hijos, además se les brinda vinculación y capacitación laboral, a fin de dotarlas con las herramientas que les permitan empoderarse y mejorar su calidad de vida.
 
’Nunca es tarde para poder despegarse de esta situación, que hay instituciones como el Consejo Estatal de la Mujer y Bienestar Social, que apoyan a las usuarias en todos los aspectos para que ellas puedan cambiar esa situación y sobre todo, cuando ellas tienen hijos que no puedan replicarse esas situaciones de violencia en ellos, porque son el futuro de nuestra sociedad’, puntualiza la Directora de uno de estos refugios.
 
En 2019, CEMyBS inició con un programa de egreso para dar seguimiento al proceso de reinserción de las víctimas, a través del cual se les brinda apoyo para rentar una vivienda, además se realizan los trámites para que sus hijos regresen a la escuela y los trámites para que puedan acceder a programas o servicios sociales, así como medidas de protección en caso de que el agresor no se encuentre privado de su libertad.
 
Cabe destacar que en caso de no contar con redes de apoyo, las mujeres que egresan pueden acudir a la Casa de Transición, donde se les brinda apoyo hasta por un año más, además se les busca un empleo y siguen contando con el apoyo psicológico y legal para cada uno de sus casos.


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