En la cápsula Orión de Artemis II no había duchas ni lujos: los astronautas se asean con agua dosificada, jabón líquido y champú sin enjuague. En microgravedad, una regadera sería un caos, porque el agua flotaría por toda la cabina y pondría en riesgo los equipos.
Orión ofreció apenas el espacio habitable de dos minivanes para cuatro personas, así que la higiene debe ser práctica y rápida. La nave incluye un área de privacidad con baño y kits personales.
Más que glamour, la vida a bordo exige disciplina, tolerancia y adaptación. La exploración lunar sigue siendo tecnología avanzada… con rutinas sorprendentemente humanas.
Excelente viernes @inakiaa