Este lunes, fieles católicos en todo el país conmemoraron el Día de la Candelaria, una festividad que recuerda la presentación del Niño Jesús en el templo de Jerusalén y la purificación de la Virgen María, cuarenta días después de la Navidad.
La celebración, de origen bíblico, tiene como símbolo central la bendición de las velas, que representan a Cristo como luz del mundo y guía espiritual de los creyentes. En parroquias y comunidades, las familias llevaron imágenes del Niño Dios para ser presentadas y bendecidas, reafirmando su fe y esperanza en la protección divina.
El rito de la Candelaria marca el cierre del ciclo navideño y es considerado un momento de renovación espiritual. Los sacerdotes recordaron que la luz que se enciende en las velas es signo de la presencia de Cristo, quien ilumina la vida de los fieles y fortalece la unidad de la comunidad.
Más allá de las costumbres populares que acompañan la fecha, la Iglesia subrayó el sentido religioso de la celebración: un llamado a vivir la fe con esperanza, a reconocer a Jesús como guía y a mantener encendida la luz de la confianza en Dios.