Una fecha profundamente simbólica porque recuerda el momento en que el ángel Gabriel anunció a María que sería la madre de Jesús.
Más que una celebración solemne, la Iglesia la presenta como el inicio de una historia decisiva para la fe cristiana: el comienzo de la encarnación.
Se celebra nueve meses antes de Navidad, lo que también le da un sentido muy especial dentro del calendario litúrgico. La Anunciación resalta valores como la fe, la confianza y la obediencia de María ante un llamado extraordinario, visto como parte del cumplimiento de la promesa divina.
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