El sector laboral en México enfrenta un escenario crítico ante la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (TMEC), donde la ausencia de los trabajadores y de las pequeñas empresas en las mesas de negociación representa un riesgo estructural para la estabilidad económica del país. El Licenciado Antonio Álvarez Esparza, líder de la FROC CONLABOR Jalisco, advirtió que las políticas actuales del gobierno federal han priorizado el diálogo con un grupo reducido de empresarios, dejando de lado a quienes representan el 90% de la fuerza productiva nacional: las micro, pequeñas y medianas empresas.
Álvarez Esparza señaló que, bajo el argumento de combatir el "dumping laboral", Estados Unidos busca recuperar sus centros industriales a costa de las cadenas productivas instaladas en México.
El dirigente subrayó que mientras los negociadores oficiales defienden intereses particulares, existe un vacío en la defensa del capital social y humano. Según el líder sindical, es urgente que la voz de los trabajadores, académicos y técnicos especializados se integre formalmente para evitar un juego unilateral que podría comprometer miles de empleos en sectores estratégicos.
En el ámbito de la política económica interna, la visión de la FROC CONLABOR Jalisco es crítica frente a la tendencia de eliminar el dinero en efectivo y centralizar las transacciones a través de la banca. Álvarez Esparza calificó esta medida anunciada en Quintana Roo por la mandataria federal, Sheinbaum en su participación en la reunión bancaria, como una estrategia de control fiscal estricto que ignora la realidad cultural y técnica de la población mexicana, especialmente de los adultos mayores, quienes enfrentan barreras digitales insalvables. Advirtió que la dependencia absoluta de sistemas electrónicos sin una infraestructura educativa previa no solo dificulta el consumo básico, sino que vulnera la autonomía de los ciudadanos.
Respecto al desarrollo del crédito, el dirigente cuestionó las políticas que fomentan el endeudamiento sin estar ligadas al emprendurismo real o a las nuevas tecnologías. Advirtió que inyectar capital en sectores que no pueden competir contra prácticas comerciales agresivas de países como China es un sofisma económico.

Para Álvarez Esparza, el crédito debe ser una herramienta de crecimiento profesional y técnico, y no solo un símbolo económico que no se traduce en productividad ni en mejores salarios para la clase trabajadora.
Frente a estos desafíos, el sindicalismo en Jalisco ha evolucionado hacia un modelo democrático y profesionalizado.
Álvarez Esparza destacó que la FROC CONLABOR ha logrado integrarse a organismos sindicalistas internacionales como la Central Sindical Internacional (CSI), la Confederación Sindical de trabajadoras y trabajadores de las Américas (CSA), la Organización Internacional del Trabajo (OIT), derivado del reconocimiento a su transparencia y procesos de elección interna.
Este nuevo enfoque abandona el sindicalismo de choque de décadas pasadas para centrarse en la formación académica. Un ejemplo de esta transformación es el programa "Recuperando el Tiempo Perdido", que ha permitido a más de mil trabajadores y sus familias acceder a educación desde nivel básico hasta ingenierías, adaptadas a las necesidades tecnológicas de la industria actual.
Como parte de este compromiso con la estabilidad obrero-patronal, se anunció un encuentro en Guadalajara el próximo 25 de marzo para reconocer a 17 empresas socialmente responsables.
El evento, que contará con la presencia de autoridades estatales, federales y municipales, así como del sector empresarial; busca honrar a las organizaciones que, a pesar de las presiones económicas, mantienen convenios de superación académica para sus agremiados.
Esta alianza, según el líder de la FROC CONLABOR Jalisco, es la divisa del sindicalismo moderno: proteger a la familia trabajadora a través de la cultura, la educación y la formación técnica continua.