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Alebrijes en Cuadratines

Adiós a lealtades partidista

Adrián Chavarría Espinosa

Adiós a lealtades partidista

Elecciones

Abril 05, 2021 10:07 hrs.
Elecciones Nacional › México Ciudad de México
Adrián Chavarría Espinosa › Informativo Nacional

El fenómeno del cambio de bandera entre los políticos mexicanos para alcanzar el poder, ya sea por las buenas o las malas, no es nuevo o reciente; es tan viejo como cuando se dieron los golpes de gobierno, por ejemplo, el caso de Victoriano Huerta, quien tras ser nombrado por Francisco I. Madero como su secretario de Guerra, lo traicionó para después asumir ’legalmente’ la presidencia, o en el periodo postrevolucionario cuando generales insatisfechos organizaban intentos de levantamientos armados para intentar asumir el poder.
Actualmente, ya de forma más civilizada se registra ese cambio de corriente política. Sucede que cuando alguien aspira a un cargo de elección popular, para lograr la postulación es capaz de abandonar el partido en el cual se inició y se formó para cambiar de bandera y de ideología y así obtener la candidatura, con la absoluta confianza de que alcanzará su propósito. Es lo que se conoce como ’chapulineo político’.
Esos brincos, de un partido a otro suceden desde hace varias décadas, pero han sido más intenso en los más recientes procesos electorales, es más podría decirse que se ha registrado una cifra récord para la jornada del próximo seis de junio, con un total de 16 mil 603 casos de militantes que han cambiado de fuerza política, donde se encuentran desde aspirantes a presidentes municipales hasta gobernadores.
Un ejemplo muy conocido aunque no admitido es el del mismo Andrés Manuel López Obrador, quien comenzó en el PRI, donde incluso fue el autor del himno partidista; posteriormente se unió al Frente Democrático Nacional, semilla del Partido de la Revolución Democrática donde fracasó en sus aspiraciones para ser gobernador de su natal Tabasco, pero después llegó a presidir esa fuerza política y, aunque de manera irregular, llegó a ser jefe de gobierno del entonces Distrito Federal.
Después de fracasar en dos intentos por ser presidente de la república por el PRD, López Obrador decidió crear el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), que después transformó en un partido político acorde a sus necesidades personales y así, finalmente, logró su mayor objetivo político en las elecciones de 2018.
Para esos comicios se presentaron chapulineos de militantes de varios partidos hacia Morena donde muchos anticiparon que gracias el llamado Efecto López Obrador podrían ganar en sus diversas aspiraciones. Por ejemplo, en el Estado de México Juan Rodolfo Gómez y Patricia Durán Reveles, con una amplia y reconocida trayectoria en el Partido Acción Nacional, llegaron a ser presidentes municipales de Toluca y Naucalpan, respectivamente.
En el presente proceso electoral se podría considerar que existió un número excesivo de aspirantes a un mismo cargo quienes se unieron a Morena, con la pretensión de asegurar su continuidad en la función pública, pero varios se anotaron para la misma postulación, por lo cual hubo eliminados quienes confiados en su popularidad personal y el supuesto respaldo ciudadano consideran que podrán ganar, incluso sobre el abanderado del actual partido mayoritario en el país,
Será hasta que se definan las listas partidistas oficiales ante las autoridades electorales, tanto federal y estatales, cuando se conozca el número definitivo de chapulines que cambiaron de instituto político, aunque inicialmente se anticipa que Campeche, Durango, Estado de México, Michoacán, Nuevo León y San Luis Potosí serán las entidades con más ’brincos’.
De esta forma, por ejemplo, en Nuevo León priistas y panistas se fueron a Morena; en San Luis Potosí, además de que 13 panistas se fueron al Partido Verde, el panista Xavier Nava pasó a Morena; en Baja California, Jorge Hank dejó el PRI para ir a Encuentro Solidario.
Los experredistas Ruth Zavaleta y Manuel Negrete cambiaron de militancia para aspirar a la gubernatura de Guerrero, la primera por Movimiento Ciudadano y el segundo por Fuerza por México (FPM); en Michoacán, Cristóbal Arias dejó Morena para ser candidato de FPM al gobierno de Michoacán; en Baja California Sur Armando Castro Guzmán desertó de Morena para ser candidato del Verde.
Estos son solo algunos ejemplos, pero con ellos es suficiente para concluir ya no existe que la disciplina partidista vigente en el PRI cuando era el partido mayoritario, donde los aspirantes perdedores reconocían su derrota para decidir entre sumarse al equipo del ganador o marginarse definitivamente de la vida política y dedicarse a actividades privadas.
Sin embargo falta ver cuál es la decisión ciudadana ante las urnas, donde se verá realmente quién sí y quién no goza del verdadero respaldo popular. De ninguna manera se pueden descartar sorpresas, donde los presuntos fuertes podrán perder mientras que otros, aparentemente débiles y sin oportunidades, serán los ganadores.
Para ello solamente resta esperar para ver cómo se desarrollan las diferentes campañas proselitistas, con el inconveniente de la actual pandemia de covid-19, para anticipar los resultados finales, insisto, en algunos casos con resultados sorprendentes.


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