Maullidos Urbanos
Gato de Barrio
Aunque el presidente Andrés Manuel López Obrador no lo quiera admitir o, peor, no quiere darse cuenta, pero ni él ni sus corcholatas son quienes acaparan el interés de las personas y en los medios informativos. Sucede que lo anterior se demuestra de acuerdo con una encuesta publicada en la portada del periódico ’El Financiero’, en su edición de este lunes 17 de julio.
En el análisis se establece que mientras en junio el interés por el proceso de selección de quién sería el ’Coordinador de la Defensa de la Cuarta Transformación’, es decir el próximo candidato de Morena y de sus aliados para la presidencia de la república en las elecciones del próximo año, del 52% de quienes se interesaban ’mucho o algo’ en esta actividad, para julio descendió a 47%. En cambio, de los clasificados quienes todo este proceso les interesa ’poco o nada’ se elevó de 46% a 51%.
La principal razón de estos ajustes es que desde hace mes y medio, López Obrador sumó a sus cotidianos adversarios a la senadora Xóchitl Gálvez, presuntamente para descalificarla, primero como presunta aspirante de la oposición a la jefatura de gobierno de la Ciudad de México, pero con sus desplantes ahora la catapultó como una de las más fuertes precandidatas pero a la presidencia de la república,
Si bien cada que se le presenta la oportunidad no deja de ’criticar’ a sus enemigos de costumbre como son los periodistas Carlos Loret de Mola y Joaquín López Dóriga, a los exfuncionarios como Felipe Calderón Hinojosa, Genaro García Luna y Carlos Salinas de Gortari, a empresarios como Claudio X. González, además de todos los incluidos como neoliberales, corruptos, ladrones y similares, ahora sumó a la hidalguense Gálvez.
De esta forma desde hace más de dos semanas que diariamente la cita en sus conferencias mañaneras, pero sorpresivamente ella no se ha quedado de brazos cruzados, al contrario le ha respondido de forma directa y concreta, sin ocultar nada, lo cual le ha desesperado al inquilino de Palacio Nacional, al grado de revelar ilegalmente información de sus negocios pero sin llegar a cumplir con sus propósitos de exhibirla públicamente.
Pero son esos mismos intentos son los que ha perjudicado a las ’corcholatas’, ya que sus actividades –realmente nada novedosas ni interesantes–, han pasado a segundo plano en el interés de las personas que siguen las actividades políticas nacionales. Ante ello surge la duda: ¿López Obrador está consciente de esta situación? ¿O será acaso una estrategia mediática cuyas consecuencias conoceremos más adelante?